lunes, 29 de noviembre de 2010

El niño reía sin cesar, 
el niño vivía feliz sin preocuparse por amar...
una tarde oscura, el niño rompió a llorar, 
pues su amor oculto a correr salio 
corrió, y el niño no lo alcanzo...
se sentó a llorar 
y un hada que lo vio, dulcemente lo consoló...
y estas palabras al oído le recito...


No llores niño de blanca alma, que al llorar tus alegrías escaparan, 
no llores porque la luna se pondrá triste, 
mejor ríe como lo hace el sol en las mañanas, 
como lo hacen las estrellas... 
oye como ríe el viento, siente la risa del mar...
recuerda niño de blanca alma,
"nunca sabes quien de tu sonrisa se puede enamorar"....


El hada se fue y el niño con una gran sonrisa se despidió...
las nubes de tristeza sobre el niño no anidaron más...

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